martes, 15 de enero de 2013

Reforma educ.


La Reforma Educativa  parte de algo fundamental ya que la función que se establece en el artículo 3º constitucional, en el cual queda plasmado que el Estado está obligado a proporcionar una educación encaminada ha:

desarrollar armónicamente las facultades del ser humano, fomentar el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional en la independencia y la justicia


Función que hoy por hoy no se estaba logrando y era tiempo de reflexionar y trabajar al respecto.
En el texto se reconoce que, aunque ha habido avances en educación, existen carencias que hay que solventar. A estas alturas son muchas las exigencias, inconformidades y propuestas de la sociedad y de los mismos actores del hecho educativo a las que hay que atender, además de los requerimientos que dictan los nuevos tiempos, pero sobre todo, el argumento más importante y por el que vale la pena confiar en este Reforma, es el de lograr justicia social.

Tanto en el documento “Por una educación de calidad con equidad”, como en “Pacto por México” y ahora también en la Reforma Educativa, el Presidente Enrique Peña Nieto, le ha dado un papel prioritario a la calidad educativa, misma que concibe unida a la preparación de los docentes en conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas, y que no puede darse sin que el alumno cuente con la alimentación y salud adecuadas, además de proporcionarle las nuevas herramientas que le darán una formación científica y tecnológica. Sin embargo lo más valioso es que concibe esa calidad de una manera inclusiva, sin dejar a ningún niño o joven fuera de ella.


Dado que la calidad educativa es un imperativo del Estado, tal como se refleja en la Constitución, están justificas las modificaciones legales y la creación de acuerdos entre el gobierno federal, el estatal y el sindicato para su logro.


En la Reforma se reconoce que intervienen muchos factores en el proceso educativo: padres de familia, autoridades, planes y programas, infraestructura, maestros etc., pero definitivamente es el desempeño docente el más significativo de todos. Menciona también los diferentes roles que deben realizar los directores y supervisores, y que no siempre son ejercidos por las personas más capaces ni con el perfil adecuado, por tanto urge que exista un servicio profesional docente que atienda “su ingreso, promoción y permanencia en la educación básica y media superior que imparta el Estado, mediante mecanismos que garanticen la idoneidad de los conocimientos y las capacidades necesarias de quien aspira o se encuentra dentro del servicio”.

En el rubro de la evaluación, se expone la necesidad de elevarla a órgano normativo nacional y dotarlo de autonomía constitucional, para que tenga las atribuciones de evaluar el desempeño y resultados del Sistema Educativo Nacional en el ámbito de la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. “La evaluación tiene una elevada importancia y es un instrumento poderoso para el mejoramiento de la educación. Evaluar es medir, analizar e identificar fortalezas y debilidades para producir un diálogo fructífero tendiente a la calidad y la equidad”.